La fuerza de voluntad es la que te hace rechazar aquellas cosas que te encantan, es la que te hace rechazar ese pedazo extra de pastel de chocolate, es la que lleva a los atletas a derrotar a sus competidores, es lo que te hace levantarte cada mañana para hacer ejercicio.
El problema con la fuerza de voluntad, es que hemos llegado o nos han hecho creer que con ella (ya que es muy grande) podremos vencer cualquier tentación. A veces funciona, pero no siempre. La fuerza de voluntad es tu mejor amiga cuando todo esta bien pero es la primera en salir huyendo cuando estas cansado. El problema es que la razón es amiga de la fuerza de voluntad, y la RAZON siempre esta abierta a platicar, a dialogar las situaciones. Y la razón es la que termina convenciendo a la fuerza de voluntad. Y muchas veces dejas de hacer o haces cosas que no harías. La razón siempre esta dispuesta a arriesgarse a resbalar por el precipicio del fracaso.
Muchas veces cuando queremos realmente hacer algo o no queremos hacer algo, incluso nuestra mente nos convence con muchas razones de hacer lo que queremos hacer, es más, las emociones se suman a la mente y te ayuda a creer que eso es lo que debes de hacer.
A nuestra alma (compuesta de mente, voluntad y emociones) le encantaría guiar tu vida, pero en la Biblia se nos enseña algo diferente, se nos enseña a que debemos ser guiados por el Espíritu Santo. No debes permitir que tu vida continué siendo guiada por tu mente, por tus emociones o por tu fuerza de voluntad. Tu vida debe estar guiada en un 100% por el Espíritu Santo.
Lo que sucede con la fuerza de voluntad, con la disciplina y/o determinación es que no te alcanzan. Es cierto que son necesarias para tu vida, de hecho son importantísimas para tener una vida exitosa, pero al final de cuentas no te llevarán a la meta; se quedarán a unos cuantos centímetros de la meta final.
“No será por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu dice el Señor Todopoderoso”. Zacarías 4:6
¿Qué pasaría si en vez de buscar tú mismo la solución a tus problemas, si cuando tuvieras necesidad no buscaras salir de ello adelante con tu propia fuerza de voluntad y en vez de ello buscaras a Dios?
Cuando tú decides buscar a Dios, Dios suelta su poder sobre tú fuerza de voluntad y la energiza para que tú puedas llegar a la meta. La fuerza de voluntad no recibe el crédito por nuestro éxito, pero Dios sí. Juan 15:15 “El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.” Esta es una de las lecciones más importantes para nuestras vidas, y que debemos aprender. Cuando acudimos a alguien o algo antes que a Dios, Él es insultado y obligado a dejarnos fracasar para que podamos darnos cuenta de que “si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” Salmos 127:1
Aprende a dejarle a Dios el trabajo pesado, deja que Él te de la capacidad para energizar tus elecciones. En esta vida tendrás que tomas muchas decisiones, tomas decisiones constantemente, pero tu elección SOLA no alcanza para lograr la victoria completa. Como te dije antes, la fuerza de voluntad y la determinación te harán comenzar, pero es muy seguro que te abandonen a mitad de camino y te dejen varado. Dios nunca te dejará.
Dios no te ha creado para que funciones sin Él, y cuanto más pronto aprendas y te des cuenta que esto es una realidad, mejor te irá.
En este momento ora, habla con Dios y dile que se meta, que haga el trabajo pesado por ti. Empieza con Dios, sigue con Dios y termina con Dios. ¿Qué vas a hacer cuando las cargas de la vida sean demasiado pesadas y sientas que ya no puedes? Jesús dijo “Vengan a mi”
Mateo 11:28 “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso