-Me siento sola...- Fue lo que escribió en una pequeña servilleta... -me siento sola aún contigo...- Solo pude agachar la cabeza, para no permitir que sus ojos me siguieran retando por una respuesta que no tengo... -Lo siento- y su mirada siguía erguida cual guerrera silenciosa esperando temblorosa y con miedo la peor de las batallas. Mis ojos seguían perdidos en el piso; mientras mis palabras seguían clavando una y otra vez un "lo siento"... Levanté la mirada rogando por no encontrar la suya, y solo descubrí una gran masacre en su corazón, los ojos hundidos, las palabras cansadas y los suspiros tan largos, que no cabían en el pecho... Y yo me aferraba desesperadamente a un "lo siento"...
La batalla comenzó...
En el peor de los momentos recibí de ella el beso más desesperado que ondeaba una pequeña bandera blanca... Solo me quede ahí, inmóvil; ni siquiera pude escudarme en "lo siento"... Por momentos rogaba que pasara algo... cualquier cosa... un huracán, un incendio... un genocidio... cualquier cosa con tal de no enfrentarla...
-¿Porque? ¿Porque ese si? ¿Para que?-
Dos segundos y "lo siento" ya no era un buen escudo...
-Por soledad, por tristeza, para vivir-
-¿Vivir que?-
Esa pregunta ganó la batalla, estaba completamente desarmada y sin respuestas, la guerrera atacó de frente mientras sostenía mis brazos y mi cara frente a la suya...
-¿no me amas?
Esa pregunta terminó por hundirme... ¿como podría amarla? ¿como podría siquiera pensar en amarla? eso es un sacrilegio a mi amor...
-Lo siento- y una vez más mis ojos buscaron pequeñas manchas en el piso...
-Lo siento, no puedo- Y las palabras fluyeron de mi como un pequeño tratado de paz que se hizo enemiga de sus oídos... Apretó cada vez más fuerte mi cuerpo, y mis brazos inmóviles perdieron libertad por la claustrofobia de ese abrazo que solo se llamó desesperación...
-Estoy cansada, y tus respuestas solo me etiquetan-
¿La etiquetan? No entiendo... Tal vez la etiquetan como a los muertos en la morgue... ¿la etiquetan? tal vez solo puse su nombre y su amor en una lápida... No entiendo...
-¿Puedo preguntar?- Ahora es ella la que baja la mirada...
-¿Que esperas de mi ahora?- Sonrió, y con los ojos húmedos tomo mi mano y la besó.
-No espero más de lo que yo te ofrezco, tienes mis posesiones, mi alma, mi espíritu, mi vida y hasta mi muerte... tienes mi sangre,mi infierno o mi cielo... tienes mis próximas cien vidas...-
Solo suspiré a la respuesta más grandiosa que pude obtener, suspiré tan profundo que las palabras murieron en mi boca.. Después de un par de horas, el alcohol la dominó... solo se quedó ahí, con su tristeza y acompañada de mi "lo siento"...